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Supuestos prácticos de Policía Local: cómo se resuelven de verdad, paso a paso

Un supuesto práctico no premia saberse el temario: premia aplicarlo a unos hechos concretos y bajo presión. Este es el método para leerlos, el orden en que conviene calificar y los fallos que más caros salen.

Publicado el 10 de agosto de 2026

Respuesta rápida

Un supuesto práctico plantea un relato de intervención policial y una batería de preguntas sobre esos hechos. Se resuelve en cuatro pasos: leer el relato marcando datos objetivos (edades, tasas, horas, importes), identificar cuántas conductas distintas hay, calificar cada una empezando por si es delito o infracción administrativa, y solo entonces responder. Los datos numéricos del enunciado casi nunca son decorativos: suelen ser el umbral que decide la calificación.

Hay opositores que van sobrados de temario y se dejan la plaza en el supuesto práctico. No es mala suerte: es que son dos habilidades distintas. El temario se estudia ordenado por materias; el supuesto llega desordenado y mezclado, y encima con un reloj en marcha.

La buena noticia es que el supuesto tiene método, y el método se aprende.

Qué es y cómo viene

Un supuesto práctico es un relato de intervención (un accidente, un control, una inspección, un aviso) seguido de varias preguntas sobre esos hechos. Suele ser tipo test, y es frecuente que un mismo caso tenga varios escenarios encadenados: el relato avanza y las preguntas van con él.

Eso último importa más de lo que parece: una pregunta del escenario tres puede depender de un dato que se dio en el escenario uno.

El método, en cuatro pasos

1. Leer marcando datos objetivos

En la primera lectura no se califica nada. Solo se marcan los datos que la ley usa como umbral:

  • Edades. Menor de 14, de 16, de 18: cambian el régimen aplicable.
  • Tasas y cantidades. Alcohol, drogas, gramos, importes.
  • Horas y fechas. Horarios de cierre, plazos, caducidades.
  • Lugar. Vía urbana o interurbana decide competencias; zona peatonal, local público o domicilio cambian el tipo.
  • Condición de las personas. Agente de la autoridad, menor, víctima del artículo 173.2, titular del establecimiento.

Si el enunciado se molesta en decirte que el conductor tiene 17 años o que la segunda prueba dio una tasa distinta a la primera, eso decide una pregunta.

2. Separar conductas

Un relato de quince líneas suele contener cuatro o cinco conductas distintas, y cada una se califica por su cuenta. Enuméralas antes de responder nada: quien no las separa acaba respondiendo a una pregunta con la calificación de otra.

3. Calificar por orden

Para cada conducta, siempre la misma secuencia:

1. ¿Es delito? Si encaja en un tipo penal, la vía administrativa decae.

2. Si no, ¿es infracción administrativa? Y entonces: ¿leve, grave o muy grave, y de qué norma?

3. ¿Quién es competente? Vía urbana o interurbana, alcalde o jefatura provincial.

4. ¿Hay concurso? Cuando una misma acción produce varios resultados, hay reglas específicas para resolverlo.

4. Responder, y no antes

Con las conductas calificadas, las preguntas se contestan casi solas. Al revés (leer la pregunta y buscar en el relato) es como se cae en los distractores.

Los errores que más puntos cuestan

Ignorar el dato que rompe el caso. El ejemplo clásico: dos pruebas de alcoholemia con resultados distintos. La que cuenta a efectos de la calificación más favorable al conductor es la más baja, no la primera ni la media. Un supuesto que da dos cifras las da por algo.

Aplicar la norma general cuando hay una especial. Un menor conduciendo, un vehículo de servicio público, un agente de la autoridad como víctima: en todos hay régimen específico que desplaza al general.

Confundir la infracción con el delito por el nombre. Muchas conductas están tipificadas en los dos sitios con palabras parecidas. Lo que decide es el umbral concreto, no el parecido de la redacción.

Responder de memoria de otro supuesto. Los casos se parecen entre sí y es tentador reconocer «este ya lo he visto». Los tribunales cambian un dato y la respuesta cambia con él.

Cómo entrenarlos

Un supuesto mal entrenado es el que se hace leyendo la solución al lado. Para que sirva:

  • Hazlo entero y cronometrado, sin consultar, como en el examen.
  • Revisa después con el artículo delante, no con la explicación resumida: lo que hay que fijar es el precepto, no la respuesta.
  • Vuelve al mismo caso una semana después. Si sigues acertando por razonamiento y no por memoria, está aprendido.

Con qué practicar

En OPOLIDER hay 143 supuestos prácticos: 43 son casos de exámenes oficiales de ayuntamientos andaluces, tal como se pusieron, y 100 son de elaboración propia sobre los escenarios que más se repiten. Entre todos suman más de 3.600 preguntas, y los casos con varios escenarios avanzan como en el examen real: el panel del relato cambia según la pregunta en la que estás.

Puedes empezar por la sección de supuestos prácticos. Y si lo que te falla es la base y no el método, vuelve primero a los tests por bloque o a la guía para preparar la oposición.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente un supuesto práctico?

Un relato de una intervención policial (un control de tráfico, un accidente, una inspección de un local, un aviso por violencia de género) seguido de varias preguntas sobre esos mismos hechos. En Andalucía es habitual que sea tipo test y que un mismo supuesto tenga varios escenarios encadenados, con preguntas que van avanzando conforme avanza el relato.

¿Se puede preparar o depende de la experiencia policial?

Se prepara. La experiencia ayuda a leer la escena, pero lo que se puntúa es la calificación jurídica correcta, y eso sale del temario. Quien no tiene experiencia compensa con método: leer el relato marcando datos, separar conductas y calificar una por una.

¿Por qué fallo supuestos si me sé el temario?

Porque el temario se estudia por materias y el supuesto llega mezclado: en un mismo relato hay tráfico, penal y administrativo a la vez. El salto no es de conocimiento, es de recuperación: hay que entrenar a reconocer qué materia toca cuando nadie te dice cuál es.

¿Qué papel juegan los datos numéricos del enunciado?

Casi siempre son la clave. Una edad decide si se aplica el régimen de menores; una tasa de alcohol decide si hay delito o infracción administrativa; una hora decide si un local está fuera de horario; un importe decide entre delito leve y menos grave. Si un supuesto te da una cifra concreta, subráyala: rara vez está de adorno.

¿Cuántos supuestos hay que hacer para ir preparado?

Más que un número, importa la variedad: conviene haber pasado por todos los escenarios típicos (tráfico y alcoholemia, violencia de género, menores, establecimientos públicos, armas, detención) al menos varias veces cada uno. Repetir siempre el mismo tipo da una falsa sensación de dominio.

Fuentes oficiales

Equipo OPOLIDER

Contenido elaborado con las fuentes oficiales enlazadas y la base de +38.600 preguntas justificadas de la plataforma. Revisado con cada cambio normativo.

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